Una de las preocupaciones más frecuentes de los padres en las citas de crecimiento y desarrollo tiene relación con alteraciones en los pies y piernas del bebé, la buena noticia es que la mayoría de estas alteraciones son consideradas fisiológicas o normales y se corrigen a medida que el niño va creciendo.

En una minoría de los casos, el pediatra detecta alteraciones que deben ser referidas oportunamente al ortopeda para su corrección y tratamiento, explicó el doctor Iván Wilson, médico pediatra de la Policlínica «Dr. Carlos N. Brin».

Algunas de las alteraciones más frecuentes son:

•          Pies planos: 

Los bebés pueden tener pies planos hasta los tres años de edad, ya que poseen unas almohadillas de grasa en la parte inferior del pie, que desaparece hacia los dos o tres años de edad, para dar lugar a la formación del arco del pie. Si hay persistencia del pie plano y se acompaña de dolor, debe ser referido al ortopeda para evaluación.

Usualmente los pies planos no representan ningún problema ni discapacidad para el niño,  se puede recomendar la utilización de plantillas correctoras o apoyos especiales para el arco, para que el niño los lleve dentro de los zapatos.

•          Marcha en punta del pie: 

Es frecuente esta forma de andar en niños de entre uno y tres años, etapa en la que están aprendiendo a caminar,  generalmente esta forma de andar desaparece hacia los dos años de edad y si lo realiza en forma intermitente, no es motivo de preocupación; pero se debe prestar atención y consultar al médico si después de los dos años el niño adopta esta forma de caminar en forma permanente o si el problema se limita a una sola pierna, en estos casos habría que descartar problemas como parálisis, problemas musculares e incluso ciertos tipos de autismo.

•          Torsión tibial: 

Es una desviación rotacional de la tibia, de modo que el pie queda desalineado con respecto a la rodilla, puede ser de forma interna o externa, y da la impresión de que el niño tiene las piernas curvas, esto es una causa común de tropiezos en un niño de uno a tres años, con la desviación de los dedos del pie hacia adentro.

Generalmente estos casos se resuelven espontáneamente a los 5 o 6 años de edad.

Esta alteración se puede acompañar de pies varos o pies torcidos hacia adentro, lo cual se considera como una variación normal hasta los dos años, edad en que el niño ya afianza más su manera de caminar y no se requiere del uso de botas especiales ni correctores ortopédicos; además,  esta condición no interfiere con conductas motoras como andar, correr o practicar deporte.

Existe también una condición que se presenta desde recién nacido llamada pie equino varo o pie zambo, que se diagnostica desde que el niño nace, y  se observa una desviación rígida del pie hacia adentro, esto amerita evaluación del ortopeda para su control y tratamiento, en el procedimiento se utilizan yesos correctivos y en los casos más severos la cirugía.

•          Pierna arqueadas ( genu varum): 

Existe una curvatura exagerada hacia el exterior desde la rodilla hacia abajo,  afecta sobre todo al lactante y en muchos casos se corrige en forma espontánea a medida de que el niño va creciendo, si persiste más allá de los dos años, debe ser referido al ortopeda.

•          Piernas en X: 

La mayoría de los niños de entre tres y seis años pueden presentar piernas en X (genu valgum) a esta edad el cuerpo experimenta un cambio en el alineamiento natural de las piernas, casi nunca requiere de tratamiento, ya que generalmente se resuelve en forma espontánea.

Si el problema es muy marcado o asimétrico deben ser referidos al ortopeda.

«Como se observa, la mayoría de estos trastornos no representan un peligro para los niños y se resuelven en forma espontánea, nos corresponde a los pediatras tranquilizar y orientar a los padres de familia preocupados que acuden a nosotros», concluyó el doctor Wilson.

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