Un problema de salud pública que afecta a muchas familias, de gran relevancia en América y del cual Panamá no escapa: El suicidio.

Aunque hay avances en la prevención de este problema, en diversos países del mundo, hace falta mucho más, aseguró la doctora Vanessa Michell Flores, coordinadora de Salud Mental de la Caja de Seguro Social (CSS), al resaltar que hay que hacer algo «extra», principalmente, con la crisis a causa del COVID-19 que se vive en el mundo.

Las estadísticas son preocupantes, sostiene Flores, ya que “a pesar del progreso y conciencia que han desarrollado muchos países, todavía muere una persona cada 40 segundos por suicidio en el mundo». Además, aclara la psiquiatra, “cada muerte es una tragedia para familiares y amigos; sin embargo, los suicidios se pueden prevenir”.

La especialista revela que por cada 3 hombres que se suicidan, una mujer se quita la vida, en países de altos ingresos; mientras que en las naciones de bajos y medios ingresos, la tasa es más igualitaria.

“Si alguien dice que está pensando en el suicidio o se comporta de una forma que te hace pensar que podría tener pensamientos de este tipo, no le quites importancia a la situación, ya que muchas personas que se quitan la vida, han expresado su intención en algún momento”, argumentó la Dra. Flores.

Sostiene que “quizás pienses que está exagerando, pero la seguridad de tu amigo o ser querido es lo más importante. No te preocupes porque esto genere algún problema en la relación, ya que es la vida de alguien, la que está en juego”.

Aclaró la especialista que “aunque usted no sea el responsable de que una persona termine con su vida y quizás, eso no pueda evitarse, su intervención puede ayudar a la persona a buscar otras opciones que le permitan mantenerse seguro y recibir el tratamiento adecuado”.

“Preguntarle a una persona acerca de pensamientos o sentimientos suicidas no la motivará a tener conductas autodestructivas. De hecho, ofrecer la oportunidad de hablar acerca de los sentimientos puede reducir el riesgo de que siga con la idea de atentar contra su vida”, sostuvo Flores.

Aspectos de importancia

Indicó que las estrategias de prevención abarcan la vigilancia, la restricción de los medios utilizables para consumar el suicidio, directrices para los medios de difusión, la reducción del estigma y la concientización del público, así como la capacitación del personal de salud, educadores y policías, entre otros.

De igual manera, es importante educar a través de los medios de comunicación sobre cobertura responsable del suicidio, implementar programas entre los jóvenes para desarrollar habilidades para la vida, que les permitan hacer frente a las tensiones de la vida; e identificación temprana, manejo y seguimiento de personas en riesgo de suicidio.

Además, precisó la doctora Flores, se espera que próximamente se implementen en Panamá estrategias de prevención del suicidio, a nivel nacional, y una educación continua en beneficio de la población.

Los métodos más comunes de suicidio son el ahorcamiento, el envenenamiento con pesticidas y las armas de fuego.

Signos ante un potencial caso de suicidio

• Hablar acerca del suicidio; por ejemplo, hacer afirmaciones como “voy a matarme”, “quisiera estar muerto” o “desearía no haber nacido”.

• Obtener los medios para atentar contra su propia vida, como comprar un arma o almacenar píldoras.

• Retraimiento de la vida social y deseo de estar solo.

• Tener cambios de humor, como pasar de estar eufórico un día a estar profundamente desalentado al día siguiente.

• Sentir desesperanza o impotencia ante una situación.

• Aumentar el consumo de alcohol o de drogas.

• Sufrir cambios en la rutina normal, por ejemplo, cambios en la alimentación y en los horarios de sueño.

• Hacer cosas riesgosas o autodestructivas, como consumir drogas o conducir con imprudencia.

• Regalar sus pertenencias o dejar sus asuntos en orden cuando no existen motivos lógicos para hacerlo.

• Despedirse de las personas como si la despedida fuera definitiva.

• Desarrollar cambios de personalidad o estar sumamente ansioso o agitado, en particular al experimentar algunos de los signos de advertencia antes indicados.

Qué hacer para ayudar a ese amigo o ser querido que piensa en el suicidio

• Aliente a la persona a que llame a una línea de ayuda.

• Ínstelo a buscar tratamiento (posiblemente esa persona no tenga la energía o motivación para buscar ayuda).

• Bríndele la oportunidad de comunicarse con usted. Una persona suicida puede verse tentada a reprimir los sentimientos porque se siente apenada, culpable o avergonzada.

• Sea respetuosa y reconozca los sentimientos de la persona. Recuerde que aunque una persona suicida no piensa de forma lógica, las emociones son reales.

• No minimice ni compare su situación.

• Nunca prometa mantener en secreto los pensamientos suicidas de una persona.

• Bríndele palabras de esperanza.

• Aliéntelo a evitar el consumo de alcohol y drogas.

• De ser posible, elimine los elementos potencialmente peligrosos de su casa.

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