La pandemia ha causado perdidas en todos los negocios y el sector inmobiliario no se escapa. Ahora tiene que adaptarse a los nuevos patrones de comportamiento y consumo.

Entre los principales cambios que se pueden observar según la encuesta realizada por EY, es que un 97% de los trabajadores quisiera seguir con algún grado de trabajo a distancia.

Y aunque no es algo nuevo el teletrabajo aumentó por efecto del COVID-19 en muchas organizaciones panameñas. Por esto, los desarrolladores inmobiliarios, tendrán que tomar en cuenta que su posible consolidación estará en ofrecer espacios flexibles, de fácil adaptación y que favorezcan esta modalidad.

Alejandro Antillón, Líder del Sector Inmobiliario de EY Centroamérica, Panamá y República Dominicana, indicó que el sector debe considerar soluciones más centradas en la comodidad y experiencia del usuario, que ofrezcan virtualización y menor inversión.

Agregó que desarrolladores residenciales y sus arquitectos van a tener el gran reto de redefinir el concepto de “amenities” o áreas comunes para poder adaptarse a esas nuevas necesidades sin perder su atractivo y/o utilidad.

 En este momento, el sector inmobiliario está sintiendo los efectos directos de la crisis generada por la pandemia.  Entre sus principales efectos se destacan la marcada disminución de la demanda, tanto en la compra como en el alquiler de propiedades, para uso comercial y de oficinas.

También existe una caída en la demanda de productos residenciales debido a la disminución del poder adquisitivo de las personas, la contracción de oportunidades de crédito y la incertidumbre hacia una pronta recuperación económica.

De acuerdo con Antillón, el sector inmobiliario podría tardar al menos 2 o 3 años para volver a los números que disfrutaba antes de la pandemia.

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