Las noches se hacen largas y los días van pasando en medio de la incertidumbre.

La pandemia del COVID- 19 ha traído consigo, que un grupo importante de personas viva con miedo, insomnio, ansiedad y hasta depresión.

En la mente de quien vive estas emociones, hay una vorágine de dudas que van desde que su salud o la de su familia se pueda comprometer por esta enfermedad contagiosa; la pérdida de su trabajo o porque por su oficio, deba salir a la calle, como es el caso del personal médico, policial, bomberil, de limpieza, transporte o de servicio al cliente.

La médico psiquiatra, Malaika Fagette Wilson, expresó que el ser humano tiene capacidades que le pueden ayudar en este proceso para asimilar con fe lo que se está viviendo, como la paciencia, la aceptación, la adaptación y la resiliencia.

Fagette Wilson que labora en la Policlínica Presidente Remón de la Caja de Seguro Social (CSS), manifestó que el coronavirus representa para el mundo una guerra, porque se está luchando contra un microorganismo y “que nos puede arrebatar la salud y la vida, nos ha obligado a encerrarnos en nuestras casas y a separarnos de nuestros seres queridos”.

Reconoció que hay quienes bajo este panorama viven un duelo, que los lleva a diferentes etapas como lo son el estado de shock, negación, regateo – en el que se desea que todo lo que está aconteciendo no estuviera pasando- melancolía y hasta depresión, puesto que se pierde la libertad y las personas se privan de actividades que se tenían en mente como realizar una fiesta o un viaje, que se tuvo que cancelar.

La psiquiatra subrayó que es primordial el aceptar nuestras emociones, para seguidamente identificar cuál es la trinchera desde la que se va a combatir al virus dándole propósito a nuestras acciones, ya sea atendiendo pacientes en un hospital, recogiendo desechos, patrullando las calles, atendiendo clientes, apagando fuegos o quedándonos en casa.

Expuso como ejemplo la labor de cajera y de los dependientes dentro de en un supermercado, quizás algunos antes de esta pandemia veían su trabajo como poco atractivo; en cambio, este trabajador ahora comprende que, si ellos no realizan esta labor, los clientes no podrían surtir las despensas a sus hogares.

“Tú vas allá y tú trinchera es ir a dar ese servicio, que es necesario y a cambio podrás llevar tu salario a tu casa”, puntualizó la especialista.

Destacó la enorme cualidad que tiene el ser humano de querer sobrevivir a pesar de las circunstancias.

Subrayó que, en otros momentos de la historia, la humanidad ha vivido en condiciones más hostiles ya que no existían una serie de comodidades, como las que ahora poseemos, puesto que no había luz, automóviles, internet o equipos para refrescarnos y vivir confortables, razón por la cual tenemos que “recogernos” puesto que, bajo esta óptica, no resulta tan pesado el quedarnos en casa.

La médica psiquiatra enfatizó en la importancia de ser creativos para hacer un buen uso de nuestra cuarentena, de ajustarnos a la situación, siendo de gran ayuda el no desear estar en otro lugar, contribuir con obediencia, para que este periodo sea un momento de crecimiento personal y de convivencia en nuestros hogares.

Un aspecto importante, aclaró la especialista, es la unidad, para que como país nos aliemos con lo que nos indican las autoridades, adoptando las medidas estipuladas que son por el bienestar de todos, siendo algunas de ellas el lavarse las manos, distanciamiento social, uso de mascarillas, del gel alcoholado y respetar nuestras horas de entrada y salida.

“Se hace lo que se tiene que hacer porque hay que conocer al enemigo, es un enemigo muy hábil, muy terrible”, añadió.

La doctora Fagette Wilson, apeló a dos virtudes humanas: la fe y la esperanza, puesto que esta situación pasará y volveremos a caminar por las calles, abrazarnos y mirar los hermosos amaneceres que nos regala los escenarios.

“Debemos tener la esperanza que esto no va a ser eterno”, concluyó.

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