El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una condición crónica que afecta a millones de niños, y a menudo continúa en la edad adulta.

El TDAH incluye una combinación de problemas persistentes, tales como dificultad para mantener la atención, hiperactividad y comportamiento impulsivo.

Según explica la doctora Tania Navarro,  del Departamento de Paidopsiquiatría del Hospital de Especialidades Pediátricas “Omar Torrijos Herrera”, este trastorno se caracteriza por tres síntomas fundamentales:

  • Dificultad para mantener la atención.
  • Actividad constante y dificultad para mantener el cuerpo en reposo.
  • Impulsividad.

El déficit de atención se identifica en aquel niño que tiene dificultad para mantenerse concentrado en una actividad determinada. Son niños que muy difícilmente pueden organizarse para planificar sus tareas escolares, les cuesta mucho completar las asignaciones, se distraen con cualquier estimulo externo incluso con cosas triviales, fallan cuando se les pone un tiempo límite para completar deberes, pierden y olvidan las cosas, no obedecen instrucciones, hablan mucho, aun en momentos cuando deben escuchar.

La hiperactividad es la excesiva actividad motora, de hecho muchos textos y documentos de profesionales los describen como “impulsados por un motor”.

En lugares que requieren estar sentados, como el aula de clases o en la iglesia, se les dificulta estar tranquilos. Incluso sentados  están moviendo constantemente sus manos o sus pies, cambiándose de posición o simplemente tratando de que pase el tiempo rápido, con movimientos en su puesto.

La impulsividad es otro factor que se describe como la incapacidad de controlar sus acciones.

Son niños que usualmente se meten en peleas, son bruscos y su trato a otros es en ocasiones violento, intentan actividades riesgosas siendo propensos a accidentes, la impulsividad no les permite medir las consecuencias de sus acciones, tienen dificultades para esperar su turno y se les nota impacientes, hasta en actividades pueriles como juegos.

El TDAH se puede diagnosticar desde la etapa preescolar, pero se hace evidente en la etapa de escolaridad formal,  o sea desde la escuela primaria y se hace notar en el bajo rendimiento en este período y/o por problemas conductuales.

La hiperactividad se manifiesta en tres tipos, según su intensidad y síntomas principales.

  • Inatento.
  • Hiperactivo-Impulsivo.
  • Combinado

En Panamá, en un estudio del 2009 se especificaba que un 7.4% de los niños en etapa escolar tenían alguna forma de TDAH.

Sobre las causas, la doctora Navarro explica que interactúan diversos factores, como los genéticos y ambientales, que producen vulnerabilidad y favorecen el desarrollo del trastorno.

Los estudios manifiestan que es una dificultad en el control inhibitorio de la corteza prefrontal del cerebro, que es la que tiene ver con los llamados “procesos ejecutivos”, para realizar tareas que requieren concentración, planeación, organización, control de impulsos, manejo y procesamiento secuencial de la información, entre otras.

En lo que respecta a los tratamientos, la especialista manifiesta que no se descarta el uso de medicamentos. Las guías recomiendan en ciertos casos estimulantes para mejorar esta situación ya que ayudan a que despierte el área prefrontal en el cerebro y permite una mejor concentración.

Parece paradójico hablar de estimulantes para pacientes con alguna forma de TDAH pero realmente estos fármacos tratan de despertar la inhibición de esa parte del cerebro.

La ritalina es uno de los medicamentos más famosos para este tipo de condición. Su principal componente es el clorhidrato de metilfenidato y es el fármaco de primera línea que viene utilizándose por muchos años y ha sido bastante efectivo.

Existen otros medicamentos similares en diferentes dosis y cantidades. La de liberación osmótica es otro que se da en dosis de cada 12 horas. Todo depende del tipo de TDAH y las dificultades que enfrente el paciente.

Adicional a esto, el tratamiento y su efectividad dependerán de cómo los padres de familia tomen un rol en ayudar al paciente. De hecho esto es lo más importante, más allá de los fármacos.

Los padres de familia no deben descartar estar pendiente del niño y aconsejarlo. Buscar un profesional de la psicología o psiquiatría y explicarles su condición a los maestros, si es que no la conocen de antemano.

El maestro podrá así ayudarlo a que pueda hacer las tareas de mejor manera, al no asignarle tanto material de estudio, dependiendo de la normativa del colegio al que asista..

Otras medidas incluyen ayudarlo a realizar sus tareas, exhortarlo a llevar una agenda de sus responsabilidades y realizarlas paso a paso, buscar actividades extracurriculares que le gusten (deportes, música, artes, etc.), entender que es una patología y no es que el niño sea haragán, sino que hay una condición clínica para ello, ponerle reglas simples a seguir y exhortarlo a que las cumpla como una forma de empezar a tener responsabilidad de sus actos.

Con paciencia, dedicación y empeño, el TDAH puede ser sobrellevado.

La especialista explica que el TDAH también se debe tratar desde el punto de vista psicosocial y no solamente con medicamentos.

Es importante recordar que el TDAH solamente puede ser diagnosticado por un profesional idóneo, no todo niño inquieto es necesariamente “hiperactivo”.  Solamente si su comportamiento perjudica su vida familiar, social o escolar es cuando hay que buscar la ayuda respectiva.

Usualmente, en las escuelas con psicólogos se hace más fácil verificar el diagnóstico del TDAH.

El TDAH disminuye en la vida adulta pero no se suprime del todo.  Es muy común que personas adultas que sufran de TDAH no puedan mantener un trabajo o una relación estable, debido a su impulsividad y falta de autocontrol.

De la misma forma, los problemas de atención tienden a mantenerse en gran nivel durante la etapa adulta. Los adultos con TDAH sostenido pueden ser más propensos a adicciones como alcohol, drogas o ludopatía, entre otras.

La doctora también recuerda que tener la condición no significa que no se pueda tener una vida saludable, solo es cuestión de orientación y tratamiento.

Son conocidos los casos​ de muchos profesionales de diferentes áreas que han podido mejorar su vida canalizando esa hiperactividad de formas creativas. Deportistas, artistas, músicos e infinidad de personas de todo tipo han logrado encontrar su vocación y pasión pese al TDAH.

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