El calostro o ‘primera leche’ es un líquido de color amarillento, que segregan las glándulas mamarias durante los últimos meses del embarazo y en los primeros tres o cuatro días después del parto.

Esta leche es un alimento rico en proteínas, minerales y vitaminas, contiene elementos (leucocitos y anticuerpos) que protegen al niño frente a infecciones y alergias.

Tiene efecto laxante, ayuda a expulsar el meconio (primer excremento de los recién nacidos) y a prevenir la ictericia. Favorece el crecimiento, acelera la maduración del intestino y previene la alergia y la intolerancia a los alimentos.

El bebé que succiona el calostro adquiere gran cantidad de inmunoglobulina, similar a una vacuna de gran intensidad pero en forma de alimento natural.

“Cuando la madre empieza a amamantar, la primera leche que le sale a ellas se le llama calostro, que es una leche de color amarillento y sale en poca cantidad porque es un concentrado de leche”, indicó la licenciada Yeritza de Chala, enfermera obstetra y encargada del Programa Maternal de la Policlínica “Dr. Santiago Barraza”, en La Chorrera.

La especialista también mencionó que el calostro dura en la mamá de tres a cuatro días después del parto, el cual va a nutrir a su bebé y a medida que el bebé va succionando va sacando la leche, porque va estimulando la producción de la hormona que hace que se produzca.

Según Chala, el calostro es una leche muy importante porque le proporciona al bebé todos los nutrientes necesarios para esos primeros días y que está bien concentrada, ya después va saliendo la leche blanca.

“Siempre se le explica a la embarazada la importancia de la lactancia materna y sobre todo ahora con la COVID-19, es muy

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