La estimulación temprana es una serie de técnicas educativas y ejercicios estructurados que están planificados para la prevención y captación de posibles trastornos del neurodesarrollo, explicó la licenciada Angie Romero, encargada del Departamento de Estimulación Temprana (Alto Riesgo) del Hospital de Especialidades Pediátricas «Omar Torrijos Herrera» (HEPOTH), de la Caja de Seguro Social.

Todos los niños nacidos prematuramente, ya sea de manera natural o por cesárea, presentan un alto índice de manifestar secuelas neuroconductuales durante sus primeros años de vida, y de no ser por una intervención oportuna, con el pasar de los años la familia cosechará un sinnúmero de malas experiencias en las áreas de aprendizaje y de conducta, las cuales pudieron evitarse o disminuir su nivel de riesgo.

Hace un tiempo atrás, la estimulación temprana solo estaba dirigida a infantes que habían presentado algún inconveniente antes, durante o después del nacimiento, o que durante los primeros años del desarrollo presentaran dificultades en alcanzar, de manera correcta, los hitos del desarrollo.

Actualmente, es imprescindible que toda la población infantil panameña reciba los beneficios de esta disciplina de tipo preventiva,  ya sea que haya nacido a término (entre las 37 y 40 semanas de gestación) o pretérmino (antes de las 37 semanas de gestación), recalcó la licenciada Romero.

La estimulación temprana puede darse a partir de los 18 días de nacido (luego de recuperarse de sus primeras vacunas al nacer), y se le da seguimiento al paciente hasta los 6 años de edad, con lo cual los especialistas se convierten en un apoyo fundamental para la familia del infante, guiándolos en todo lo relacionado con el adecuado progreso y alcance del máximo potencial de su bebé.

A lo largo de los primeros años de vida, los cuales son muy importantes, se pueden presentar conductas o aprendizajes inapropiados que pueden desviar el adecuado nivel de adaptación en cualquiera de las áreas del desarrollo, ya sea esta social, sensorial, de lenguaje, motora gruesa y fina, y por último, y no menos importante, el área cognitiva; pero «con  nuestro apoyo e intervención, ofrecemos a los padres una guía y consejería en lo que se debe o no se debe hacer para el bien integral del infante; como por ejemplo, no es recomendable que él bebé camine antes de gatear», puntualizó Romero.

En el HEPOTH la estimulación temprana la reciben todos los niños que presenten algún trastorno, ya sea de tipo genético, neurológico, metabólico o de otra índole, o que no padezca de ninguna de las anteriores y sea un niño completamente sano. De acuerdo a su necesidad, así serán los periodos de intervención, ya sean estos tres días, dos días o una vez por semana.

El personal que brinda esta atención debe estar calificado en Estimulación Temprana y Orientación Familiar.

En el HEPOTH se maneja el Programa de Alto Riesgo, es decir que alrededor del 80% de los niños que allí se atienden son niños que en su historial clínico presentan secuelas o afectaciones que pueden interferir en su desarrollo.

Los niños son ingresados al Programa de Alto Riesgo a través de médicos especialistas en fisiatría y neonatología, y se trabaja de la mano con fisioterapia y terapia ocupacional para darle una atención terapéutica más completa a esta población.

Desafortunadamente, este año por motivos de la crisis sanitaria presentada a nivel mundial, las terapias no se han podido realizar de manera presencial; sin embargo, se abrió una nueva opción para poder darle continuidad a las terapias, pero esta vez de manera virtual, las cuales dieron inicio en septiembre, y a lo largo de estos meses de prueba y aprendizaje se han atendido 17 niños y 13 niñas, haciendo un total de 30 asistencias por tele consulta, finalizó Romero.

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