La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina, la más común es la de esfuerzo que es cuándo al hacer algún tipo de actividad que requiera esforzarse al toser, reírse, subir una escalera o levantar algún peso, la persona pierde orina.

Otro tipo de incontinencia es la de urgencia, que se refiera a cuando al tener la persona ganas de orinar pierde algo de orina antes de lograr llegar al baño; explicó la doctora Rosa María Isaza, ginecóloga obstetra de la Policlínica “Don Alejandro de la Guardia, Hijo”, ubicada en Betania.

Este inconveniente también puede deberse a algún problema intrínseco de las vías nerviosas, que controlan el mecanismo de la micción (contracción de las paredes de la vejiga y la relajación del músculo de comunicación con la uretra, acción de orinar) y en estos casos, alguna lesión o daño de índole neurológico y se maneja por un especialista en la rama, en conjunto con el urólogo.

Lo que compete a la ginecología, principalmente es el tema de la relajación de los músculos del piso pélvico, lo cual lleva a una pérdida en el tono de los músculos que sostienen los órganos ginecológicos y la vejiga urinaria.

Esa pérdida de tono se puede dar por la falta hormonal en la etapa menopáusica, es decir por la falta de estrógenos que ayudan a dar fortaleza y tono a estos músculos explicó, la doctora Isaza, de igual manera puede tener relación con la biotipología de la paciente, es decir, personas que son obesas, también tienden a presentar este tipo de patologías puesto que el exceso de masa abdominal pone tensión sobre estos músculos.

La doctora Isaza explicó que otro factor que podría estar relacionado a este problema, es cuando las mujeres han tenido múltiples partos, y los mismos han sido muy difíciles, manipulados o con alguna complicación, qué deja como consecuencia traumatismos y falta de tonicidad en esta musculatura. 

Esta condición puede verse en personas con comorbilidades, tales como, problemas respiratorios y que al estar tosiendo constantemente, tienen un aumento de la presión abdominal, la cual causa un constante trauma sobre estos músculos de la pelvis. 

La Dra. Isaza señaló que una de las principales medidas para intentar mejorar este tipo de problemas, son los ejercicios que se realizan para tonificar los músculos pélvicos, conocidos como ejercicios isométricos de Kegel en los cuales la paciente va a hacer una contracción sostenida de los músculos del piso pélvico y vaginales, como quién quiere aguantar las ganas de orinar o sostener algo en la vagina.

Este tipo de ejercicios debe realizarse con regularidad, varias repeticiones, varias veces al día, en las cuales se contrae, se sostiene y luego se relaja. 

En esta época moderna y tecnológica, la especialista detalló que existen dispositivos electrónicos que ayudan a realizar este tipo de ejercicios, los cuales se insertan dentro de la vagina y se conectan por medio de Wi-Fi o Bluetooth al celular y otros dispositivos, registra tanto las repeticiones que se realizan como la fuerza que se logra durante las mismas, obteniendo de esta manera un registro más objetivo de los ejercicios. 

Sin embargo, no son necesarios estos equipos, hacer los ejercicios sin ellos, trae resultados beneficiosos, también es de gran utilidad la supervisión de los fisioterapeutas, para lograr la rehabilitación y tonificación de los músculos del piso pélvico. 

“Definitivamente y como se mencionó antes al estar relacionado en muchos casos este desgaste o pérdida de tono de los músculos debido a la falta hormonal de la menopausia, es fundamental la terapia de reemplazo hormonal, principalmente con estrógenos a nivel local en estas pacientes”, aclaró Isaza.

Es importante entender que en muchos casos, este tipo de tratamientos lo que logrará es que esta pérdida de tono y sobre todo el descenso de los órganos pélvicos no siga avanzando, ayudando a mejorar la calidad de vida de la paciente, pero difícilmente se revertirá un prolapso genital que ya esté establecido. 

La doctora Isaza explicó que el tratamiento definitivo de este tipo de patologías  es de naturaleza quirúrgica, pero que generalmente no se toma este tipo de acciones como una primera opción, dado que las soluciones quirúrgicas siempre tienen riesgo de complicaciones y más en este tipo de pacientes, pues si bien los prolapsos genitales y la continencia urinaria pueden presentarse en personas de todas las edades, es más común verlos en mujeres mayores de cincuenta años que generalmente tiene otras comorbilidades,  lo cual aumenta el riesgo de operar. 

Generalmente este tipo de cirugías implica la remoción del útero, así como del tejido vaginal excesivo, de forma que se puedan remodelar y levantar tanto vejiga urinaria, cúpula vaginal y recto, e intentar de este modo restaurar la anatomía del área, de tal forma que, las técnicas quirúrgicas para este tipo de cirugías han evolucionado a lo largo de los años con el afán de hacerlas cada vez más efectivas y seguras para las pacientes.

Cabe resaltar que este es un tema que muchas veces las pacientes no tocan, en parte por temor, vergüenza o por considerar que es algo normal del envejecimiento.

“Nos toca a nosotros como médicos darles la confianza necesaria e iniciar la conversación sobre estos temas de forma tal que podamos ayudarlas a resolverlos y lograr así que nuestra paciente tenga una mejor calidad de vida”, enfatizó la doctora Isaza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.