La epilepsia es un trastorno donde existe una alteración de la actividad cerebral normal, provocando la presentación de dos o más crisis no provocadas, en un intervalo de más de 24 horas, o una sola crisis no provocada con un riesgo de recurrencia de más del 60% en los próximos 4 años.

El doctor Eduardo José González, neurólogo pediatra en el Hospital de Especialidades Pediátricas «Omar TorrijosHerrera», de la CSS, señaló que en ocasiones la epilepsia varía de acuerdo a la edad de un síndrome epiléptico.

Destacó que un síndrome epiléptico es un conjunto de signos y síntomas que define una condición epiléptica única, de acuerdo con su etiología pueden clasificarse como idiopáticos, sintomáticos y probablemente sintomáticos.

Síntomas
El neurólogo enfatizó que los síntomas son variados, y depende de dónde se origine el foco epileptógenico, que van desde crisis convulsivas (sacudidas, aumento del tono mioclonias) y no convulsivas como ausencias detención de la actividad, emociones, perdida o alteración de la conciencia.

Las mioclonías son movimientos involuntarios, breves y rápidos, de amplitud variable, que se originan habitualmente en el sistema nervioso central. Se generan por la activación brusca y breve de un grupo de músculos, generando un movimiento tipo sacudida, en la región corporal afectada.

«Existen muchas causas, dependiendo de la edad y la situación en que se presenten, existen causas estructurales, metabólicas, infecciosas, autoinmunes, genéticas y, en algunos casos, su etiología es desconocida», manifestó el especialista.

Mencionó que toda persona puede presentar crisis epilépticas y cumplir con la definición a cualquier edad. Pero, detalló que se sabe que existen dos grandes grupos en los que se presentan con más frecuencia, en la edad neonatal, la edad escolar y en la edad adulta arriba de los 50 años.

Causas
La epilepsia no es contagiosa, aunque muchos mecanismos de enfermedad subyacentes pueden producir epilepsia. Se desconoce la causa de la enfermedad en aproximadamente el 50% de los casos de todo el mundo.

Las causas de la epilepsia se dividen en las siguientes categorías: estructurales, genéticas, infecciosas, metabólicas, inmunológicas y desconocidas, entre ellas están:

Daño cerebral por lesiones prenatales o perinatales (por ejemplo, asfixia o traumatismos durante el parto, bajo peso al nacer).
Malformaciones congénitas o alteraciones genéticas con malformaciones cerebrales asociadas.
Traumatismos craneoencefálicos graves.
Accidentes cerebrovasculares que limitan la llegada del oxígeno al cerebro.
Infecciones cerebrales como las meningitis y encefalitis o la neurocisticercosis.
Algunos síndromes genéticos.
Tumores cerebrales.

Tratamiento
En este aspecto González dijo que existen fármacos antiepilépticos, los cuales se prescriben de acuerdo a cada tipo de crisis y la edad del paciente.

Recalcó que también existen opciones no farmacológicas, como la cirugía de epilepsia, inmunomoduladores y la dieta geogénica.

Por otra parte, el neurólogo enfatizo que es importante el diagnóstico y tratamiento simultáneos, de esta enfermedad, ya que viene acompañada de comorbilidades que afectan al paciente en su entorno laboral, social, familiar escolar y emocional, como el autismo, que son trastornos del aprendizaje de conducta, de las emociones, ansiedad, depresión e inclusive puede ser grave y provocar la muerte.

Por último, recalcó que la epilepsia se puede detectar a través de la evaluación especializada, de acuerdo a los signos y síntomas clínicos, mediante un examen neurológico y físico detallado, y los estudios de extensión, como resonancia magnética cerebral y electroencefalograma.

«Es importante hacer el diagnostico para poder iniciar rápidamente el tratamiento y evitar las complicaciones», dijo González.

Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), revelan que el 70% de las personas que padecen de epilepsia, podrían vivir sin convulsiones, si se diagnosticaran y trataran adecuadamente.

De igual forma, este organismo internacional detalla que el riesgo de muerte prematura en personas con epilepsia, es hasta tres veces mayor que en la población general.

Cerca del 80% de los pacientes con esta enfermedad viven en países de bajos y medianos recursos, y tres partes de las personas que residen en estas naciones no reciben el tratamiento que necesitan.

En esos países, una gran parte de las causas de defunción relacionadas con la epilepsia se pueden prevenir, por ejemplo, caídas, ahogamientos, quemaduras y convulsiones prolongadas.

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