A nivel mundial, el número total de consumidores de tabaco apenas ha cambiado. A esta conclusión llega la científica e investigadora estadounidense Ruth Bonita que basada en cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que solo el 30 % de los países está en camino de alcanzar el objetivo de la OMS sobre el consumo de tabaco en adultos de una reducción del 30 % en la prevalencia para 2030.

En un artículo publicado en The Lancet -revista médica británica-Bonita resalta que la mayoría de los países no están en camino de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.4 para las enfermedades no transmisibles; su logro requerirá un objetivo de tabaco mucho más ambicioso.

“Cuatro de cada cinco fumadores del mundo se encuentran en países de bajos y medianos ingresos. En estos países donde la mayoría de los ocho millones de muertes causadas por el tabaco ocurren cada año, las tasas de consumo de tabaco están disminuyendo lentamente”, añade la investigadora. 

Bonita sostiene que la estrategia que falta en las políticas de la OMS y el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) es la reducción de daños. “La mayoría de las personas fuman porque son dependientes de la nicotina. La reducción del daño del tabaco reduce el daño causado por el tabaco quemado al reemplazar los cigarrillos con formas mucho menos dañinas de administrar nicotina; estas alternativas tienen un gran potencial para perturbar la industria de los cigarrillos”, advierte la científica.

Bonita considera que desafortunadamente, la OMS y la Conferencia de las Partes del CMCT rechazan la reducción de daños, oposición que a su juicio no se basa en los avances tecnológicos del siglo XXI y está indebidamente influenciada por intereses creados que promueven la abstinencia de nicotina. “Esta oposición privilegia los productos más dañinos: los cigarrillos”, advierte.

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