Para toda empresa, ya sea grande, mediana o pequeña, es necesaria la ejecución de auditorías en cada uno de sus departamentos y sobre todo en su función contable para determinar si mantiene números precisos. De esta manera, se puede prever cualquier problema de fraude y también se puede mejorar procesos y procedimientos para garantizar su éxito.

“Recordemos que la auditoría es un término que se refiere al examen de las prácticas financieras de su empresa y que se avala siguiendo los principios de contabilidad. Así, dependiendo de la experiencia de su auditor, en su negocio se le podrá realizar una auditoría interna, la cual detecta problemas y oportunidades con sus políticas y procedimientos, o una auditoría externa que se enfocará en verificar sus números dándole el previo siguiendo a sus procesos contables estándar”, asegura Jahir Jiménez de la Unidad de Auditoría de Alianza Auditores.

De esta manera, la auditoría interna y externa se complementan jugando un papel importante dentro de las organizaciones, sin embargo, son distintas porque ambas tienen perfiles y alcances diferentes bajo su propio valor y experiencia. Estas se deben reportar por separado, en el caso de la primera se indicarán riesgos eminentes que se complementan con sus ciclos, brindando seguridad y controles para evitar riesgos a la compañía.

Mientras que la auditoría externa le da la seguridad que el cliente necesita porque es especializada, evalúa, emite cifras y estados financieros bajo los requerimientos de la ley y los bancos. Gracias al uso de estos dos tipos de auditoría, los negocios obtienen grandes beneficios para su crecimiento y se evitan muchos tipos de riesgos.

Verificación crediticia

Para cuando las organizaciones necesitan créditos o préstamos bancarios para inversiones, una fiscalización realizada por una empresa independiente o una auditoría le garantiza que los números que presenten sean precisos. También cuando efectúan transacciones comerciales con socios, como un préstamo preliminar o una solicitud de inversión, se pueden presentar con una auditoría financiera interna. En otro caso, para una venta comercial negociada, pueden depender de los resultados de una auditoría externa.

“Esto se hace con la ayuda de un auditor externo que le permite presentar datos financieros verificados por una persona o empresa de contabilidad profesional externa independiente que comparte o explica sus números con otros interesados, cumpliendo normativas tributarias”, agrega Jiménez.

Detectar fraudes

Gracias a las auditorías, un empresario o emprendedor puede evitar fraudes dentro de su empresa, al revisar las discrepancias en los registros de contabilidad o si hay evidencia de faltantes o contradictorias. Así, una pequeña empresa, puede comenzar auditando cada departamento por separado, con el apoyo de una empresa externa de auditoría y si nota alguna irregularidad, tendrá que pedir que haga todo el proceso.

Muchos negocios no pueden permitirse un desfalco, ya que estarían llevando mal el negocio. Realizar una auditoría periódica no sólo le ayudará con los números, sino que podrá buscar nuevas formas de mejorar procesos y procedimientos, generando eficiencias operativas y mejores prácticas en la ejecución de sus operaciones. Esto le permite también estudiar si se están cumpliendo o no las normativas legales como hacer las deducciones correspondientes o instituir otras técnicas de administración de capitales que mejoren sus resultados financieros.

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