La adecuada forma de alimentarse de una persona durante la etapa de crecimiento, influye en la condición de salud de este adolescente cuando sea adulto.

Por ello, la doctora Liliana Neil, endocrino pediatra del Hospital de Especialidades  Pediátricas “Omar Torrijos Herrera”, resaltó que la alimentación en la adolescencia debe proporcionar un crecimiento adecuado sin déficits ni excesos nutricionales, para prevenir condiciones como obesidad, osteoporosis, hipertensión e hipercolesterolemia. En la etapa de pubertad, los requerimientos calóricos son superiores, incluso a los de una persona adulta.

El rápido crecimiento requiere aumentar el aporte de proteínas para formar nuevos tejidos y estructuras corporales, explicó la especialista, y es superior en los varones a partir de los 14 años, recomendándose mucha fuente vegetal y animal.

Ante ello, se incrementan las necesidades de vitaminas en el cuerpo, por lo que Neil lo explica de esta manera:

Vitamina A: Fundamental para la visión.

Vitamina B: Regula la energía.

Vitamina D: Interviene en el crecimiento óseo.

Vitamina C: Mejora la absorción del hierro y es esencial para la síntesis del colágeno. 

Además -explicó la endocrinóloga- entre los minerales cobran mucha importancia el calcio, hierro y zinc, los cuales son fundamentales en la etapa de adolescencia. El calcio es esencial para una buena osificación (proceso de creación de un nuevo material óseo por las células llamadas osteoblastos) y prevenir osteoporosis de adulto. 

En cuanto al hierro, la necesidad de este aumenta con la edad y requiere un mayor aporte en las adolescentes, debido a las pérdidas menstruales, mientras que el zinc  guarda relación con el crecimiento y maduración sexual durante la pubertad.

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